Tos ferina en Europa: 209.674 casos notificados en 29 países durante 2024, ocho veces más que en 2023 y el registro más alto en décadas. La enfermedad que parecía controlada volvió, y el grupo que más creció no son los bebés.
El dato viene del informe anual del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), publicado en abril de 2026. La tasa de notificación pasó de 6,7 casos por 100.000 habitantes en 2023 a 54,9 en 2024. Este artículo revisa quién se está infectando, por qué el diagnóstico se escapa en los adultos y qué parte del calendario de vacunación es la que hoy deja huecos.
Qué reportó el ECDC para 2024
Los 209.674 casos de 2024 llegan después de dos años de circulación mínima: 25.000 casos en 2023 y una tasa de 0,7 por 100.000 habitantes en 2022. El salto de 78 veces respecto a 2022 no se explica por una bacteria nueva, sino por una población que dejó de estar expuesta.
El ECDC atribuye el aumento a la acumulación de personas susceptibles tras las medidas de control de la COVID-19: vacunación incompleta, inmunidad que se desvanece y menos refuerzos naturales durante la pandemia. A eso se sumó una capacidad de prueba mucho mejor que antes, que también hace visible lo que antes no se medía.
Los dos grupos que explican el brote
La incidencia más alta se concentra en dos extremos. Los bebés menores de un año registraron 318,5 casos por 100.000 habitantes; los adolescentes de 10 a 14 años, 204,2. Son los dos grupos donde el hueco de protección se ve primero.
Las personas de 15 años o más representaron el 53% del total de casos. No es un detalle estadístico: en el adolescente y en el adulto la tos ferina puede presentarse como una tos que dura semanas y que nadie llega a diagnosticar, y ese paciente sin diagnóstico es el que transmite al bebé que todavía no ha completado su serie primaria.
Por qué se escapa el diagnóstico
El ECDC lo dice con claridad: la presentación clínica en adolescentes y adultos suele ser leve y no se reconoce. Una tos prolongada que no mejora con el tratamiento habitual debería encender la alerta, sobre todo si en la casa hay un recién nacido o una embarazada.
Hay además un problema de laboratorio: sin prueba no hay confirmación, y sin confirmación el caso no entra en la lista ni activa el estudio de contactos alrededor del bebé, que es el único que puede terminar en una unidad de cuidados intensivos.
Qué vacunan los países europeos y qué falta
Hasta abril de 2026, 26 países europeos tienen un programa de vacunación materna, 25 introdujeron una dosis de refuerzo para adolescentes de 10 a 19 años y solo 10 recomiendan refuerzo en adultos de 18 años o más.
El objetivo declarado del ECDC es proteger al lactante menor de seis meses, que todavía no puede estar vacunado. La estrategia que mejor lo consigue suma dos cosas: vacunar a la embarazada para que pase anticuerpos, y cerrar la brecha de refuerzos en el adolescente que convive con el bebé.
«Mi clínica no decide el calendario nacional»
Es verdad: el calendario lo fija la autoridad sanitaria. Lo que sí decide el equipo de salud es si la lista de refuerzos vencidos se revisa o si se descubre por casualidad.
El refuerzo de los 10 a 14 años no falla por falta de vacuna: falla porque nadie avisa a la familia. Y a diferencia de la primera serie, que se cierra en los primeros meses de vida, cuando la familia visita la clínica con frecuencia, el refuerzo de la adolescencia depende de que alguien mire una lista y haga la llamada.
El siguiente paso
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Fuentes
ECDC. Tos ferina: informe epidemiológico anual de 2024 (20 de abril de 2026). ecdc.europa.eu · ECDC, aumento de casos de tos ferina en la UE y el EEE. ecdc.europa.eu
Crédito de imagen: Rhoda Baer, vía Wikimedia Commons (dominio público).

