43% de los partos en América Latina son por cesárea: qué dice la OMS

Madre sosteniendo a su bebé recién nacido, imagen para artículo sobre las altas tasas de cesárea en América Latina

Publicado: 10 de agosto de 2026 — 10:00 AM (GMT-6) | Sudamérica

Una cifra que resume un problema regional

Hay números que resumen un problema de salud pública en una sola línea: en América Latina y el Caribe, el 43% de todos los partos ocurren por cesárea. Es la proporción más alta entre las grandes regiones del mundo, según la Organización Mundial de la Salud. El dato se vuelve aún más llamativo al desglosarlo: Brasil y República Dominicana figuran entre los cinco países del planeta —junto con Chipre, Egipto y Turquía— donde las cesáreas ya superan en número a los partos vaginales. El promedio mundial, mientras tanto, pasó de alrededor del 7% en 1990 al 21% actual y sigue en ascenso.

Por qué la OMS lo considera un exceso

La cesárea salva vidas cuando existe una indicación médica real. La OMS estima que las tasas por encima del 10-15% no se asocian con mejores resultados maternos o perinatales, y sí con más riesgos, más complicaciones en embarazos futuros y más costos para los sistemas de salud. La evidencia regional más sólida proviene de la encuesta mundial de la OMS sobre salud materna y perinatal en América Latina (Villar y colaboradores, The Lancet, 2006), que analizó casi 100.000 partos en ocho países: ya en 2005 la tasa regional rondaba el 35%, y la cesárea se asoció con un mayor riesgo de morbilidad materna grave —hemorragia, histerectomía, ingreso a cuidados intensivos— y de resultados perinatales adversos, incluso después de ajustar por las características clínicas de las pacientes.

Lo que muestran los datos recientes

El problema no es homogéneo y tampoco es inevitable. Un estudio basado en el registro nacional de Surinam (2020-2021, 18.917 partos hospitalarios) encontró una tasa global de cesáreas del 23,9%, con variaciones enormes entre hospitales: desde centros por debajo del 20% hasta uno con 38,5%. El hallazgo más revelador: el grupo 5 de la clasificación de Robson —mujeres con una cesárea previa— concentró el 30,5% de todas las cesáreas, y las mujeres con cesárea anterior tuvieron una tasa del 69,3% en su siguiente parto. En otras palabras: la principal “causa” de cesárea en la región es haber tenido una cesárea antes. Esa cascada es la que hay que cortar.

Qué puede hacer cada médico y cada clínica

  • Auditar con la clasificación de Robson: permite identificar qué grupos de pacientes concentran las cesáreas evitables y monitorear los cambios en el tiempo. Es la herramienta que la OMS recomienda como punto de partida.
  • Segunda opinión para cesáreas no urgentes: un ensayo aleatorizado latinoamericano publicado en The Lancet en 2004 demostró que la segunda opinión obligatoria redujo de forma significativa las cesáreas innecesarias.
  • Promover el parto vaginal tras cesárea (PVDC) y la asistencia del parto vaginal instrumentado: son las palancas que el propio estudio de Surinam recomienda como prioritarias.
  • Educar a la paciente y documentar: explicar los riesgos y beneficios reales de cada vía de parto y registrar por escrito la indicación médica de cada cesárea.

La cifra como diagnóstico, no como destino

El 43% no es una fatalidad cultural: es el resultado de decisiones clínicas, incentivos institucionales y falta de auditoría. Los centros que han implementado la clasificación de Robson, segundas opiniones y programas de PVDC han logrado descensos sostenidos en la región. Para el médico latinoamericano, la pregunta relevante no es “¿por qué la región tiene tantas cesáreas?”, sino “¿qué indicación tiene la próxima cesárea que se programe en mi institución?”.

Fuentes

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