Publicado: 18 de agosto de 2026 — 11:00 AM (GMT-6) | Sudamérica
El año récord que nadie quiere repetir
La Organización Mundial de la Salud lo confirmó: 2024 fue el peor año de dengue en la historia. Se reportaron más de 14,6 millones de casos y más de 12.000 muertes en todo el mundo, y solo la Región de las Américas concentró más de 13 millones de ellos. Para dimensionar el salto: en el año 2000 se reportaban 505.430 casos; en 2019, cinco millones; en 2024, casi el triple. Brasil, el país más afectado de la región, vivió su propia epidemia récord y convirtió el dengue en un tema de urgencia sanitaria permanente.
El cambio climático explica buena parte del fenómeno: el mosquito Aedes aegypti, vector del virus, amplía su rango geográfico y acelera su ciclo con temperaturas más altas, mientras la urbanización densa le ofrece criaderos perfectos. El resultado es una enfermedad que antes era estacional y hoy amenaza todo el año.
Por qué el dengue es tan difícil de controlar
El virus tiene cuatro serotipos (DENV-1 a DENV-4), y la inmunidad tras una infección protege solo contra el serotipo que la causó. Una segunda infección con otro serotipo puede desencadenar dengue grave. Las vacunas, por eso, deben ser tetravalentes: proteger contra los cuatro serotipos a la vez. Es el mismo desafío que durante décadas retrasó el desarrollo de vacunas eficaces.
Una dosis, cinco años de evidencia
En diciembre de 2025, la agencia reguladora brasileña Anvisa publicó el registro de la vacuna Butantan-DV, desarrollada por el Instituto Butantan de São Paulo: una vacuna viva atenuada, tetravalente y de una sola dosis, basada en una tecnología del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos. Es la primera vacuna de dosis única contra el dengue en obtener un registro regulatorio.
La evidencia de largo plazo se publicó este año en Nature Medicine, con cinco años de seguimiento del ensayo de fase 3 realizado en Brasil: 16.235 participantes de 2 a 59 años, aleatorizados 2:1 entre vacuna y placebo entre 2016 y 2019. Los resultados:
- Eficacia global del 65,0% contra dengue sintomático confirmado por laboratorio, con independencia del estado serológico previo.
- 77,1% en personas que ya habían tenido dengue y 58,9% en personas sin infección previa.
- 73,0% contra el serotipo DENV-1 y 55,7% contra DENV-2 (no se registraron casos de DENV-3 ni DENV-4 durante el seguimiento).
- 80,5% de eficacia contra dengue grave o con signos de alarma, el desenlace que más preocupa a los médicos.
- Sin señales de seguridad preocupantes en cinco años de seguimiento.
El dato de la eficacia contra el dengue grave es clave: el objetivo de la vacunación no es solo reducir contagios, sino evitar hospitalizaciones y muertes.
Qué significa para las clínicas latinoamericanas
Hasta ahora, las opciones disponibles eran Dengvaxia —que requiere tres dosis y solo se recomienda en personas con infección previa— y Qdenga, de dos dosis, que Brasil ya aplicó en niños de 10 y 11 años desde 2024 a través del sistema público. La llegada de una opción de dosis única, registrada en un país de la región, simplifica la logística de vacunación: un solo contacto, una sola dosis, menos pacientes que se pierden en el seguimiento.
Para el médico de consulta, la recomendación práctica no cambia: la vacuna complementa, no reemplaza, el control vectorial y el diagnóstico temprano. Pero cuando un paciente pregunta “¿ya hay vacuna?”, la respuesta ya no es “todavía no”. Eso, en la práctica clínica, es un cambio enorme.
Fuentes: Organización Mundial de la Salud (hoja informativa sobre dengue); Nature Medicine, 2026 (PMID 41781546); Wikipedia sobre vacunas contra el dengue.
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