Un innovador estudio del King’s College London (Reino Unido) ha descubierto que masticar chicle azucarado después de consumir vegetales ricos en nitratos —como remolacha, espinacas y kale— puede aumentar la producción de nitrito en el organismo hasta en un 45%, provocando una reducción temporal pero significativa de la presión arterial. El hallazgo abre nuevas posibilidades para potenciar los beneficios cardiovasculares de la dieta sin recurrir a medicamentos.
El vínculo inesperado entre el chicle, la remolacha y la presión arterial
Los nitratos presentes en vegetales como la remolacha, las espinacas y la kale no benefician al organismo por sí mismos. Necesitan que las bacterias orales los conviertan en nitrito, una molécula que relaja y ensancha los vasos sanguíneos, mejorando el flujo sanguíneo y reduciendo la presión arterial. Sin embargo, este proceso de conversión es limitado, y los científicos llevan años buscando formas de hacerlo más eficiente.
El equipo del King’s College London, liderado por el Dr. Andrew Webb, investigó si el aumento de la acidez salival —provocado por el azúcar del chicle— podría acelerar esta conversión química. Los resultados superaron las expectativas.
En un estudio cruzado, voluntarios sanos consumieron una dosis de jugo de remolacha y luego masticaron chicle con azúcar (Hubba Bubba®) o chicle sin azúcar (Wrigley’s Extra®) durante tres a seis horas. Tras una semana de lavado, los participantes repitieron el experimento con el otro tipo de chicle.
Resultados: 45% más de nitrito y caída de la presión arterial
Los resultados fueron contundentes. En comparación con el chicle sin azúcar, el chicle azucarado incrementó significativamente la acidez salival, produciendo una caída de 1,4 puntos en el pH bucal. Esto se tradujo en:
- Aumento del 45% en los niveles de nitrito en la cavidad bucal.
- Incremento del 25% en el nitrito circulante en todo el organismo.
- Reducción de casi 3 mmHg en la presión arterial sistólica (cuando el corazón bombea sangre).
- Reducción de casi 2 mmHg en la presión arterial diastólica (cuando el corazón se relaja).
Estos efectos, aunque temporales y medidos en horas, demuestran que la manipulación del pH salival puede potenciar significativamente los beneficios cardiovasculares de los nitratos dietéticos.
Mecanismo: cómo el azúcar activa el nitrato dietético
El Dr. Andrew Webb, autor principal del estudio y profesor clínico senior en la Escuela de Medicina Cardiovascular y Metabólica del King’s College London, explicó: “La mayoría de las investigaciones sugieren que aumentar la acidez inhibe la conversión de nitrato, pero esto nunca se había investigado en el organismo completo durante varias horas. Nuestro estudio demuestra que, bajo las condiciones adecuadas, el aumento de la acidez salival puede acelerar la producción de nitrito”.
El hallazgo es particularmente relevante porque los investigadores descubrieron que el chicle azucarado, al permanecer más tiempo en la boca que una bebida azucarada, tiene un efecto más prolongado sobre la producción de nitrito. Esto sugiere que la forma de consumir el azúcar —masticando versus bebiendo— es un factor determinante en la eficacia del proceso.
Aplicaciones prácticas: deportistas y salud cardiovascular
Los investigadores enfatizan que estos hallazgos no deben interpretarse como una recomendación para masticar chicle azucarado como método para controlar la presión arterial, ya que el consumo regular de productos con azúcar conlleva riesgos conocidos para la salud dental y metabólica.
Sin embargo, el descubrimiento tiene aplicaciones inmediatas para deportistas, muchos de los cuales ya consumen remolacha por su capacidad para mejorar el rendimiento físico. “La tradición culinaria de seguir un plato principal —que a menudo contiene verduras ricas en nitratos— con un postre dulce, que podría ser fruta, podría aumentar temporalmente los efectos beneficiosos sobre la presión arterial y el rendimiento”, señaló el Dr. Webb.
El equipo ahora investiga formas de potenciar la conversión de nitrato sin recurrir al azúcar, buscando alternativas saludables que puedan aprovechar este mecanismo para la salud cardiovascular a largo plazo.
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Fuente: King’s College London. “Chewing bubble gum after beetroot may help lower blood pressure.” ScienceDaily, July 14, 2026.


