Publicado: 16 de agosto de 2026 — 11:00 AM (GMT-6) | Oceanía
El experimento nacional más grande del mundo
En marzo de 2020, en pleno estallido de la pandemia, Australia hizo algo que ningún país occidental había hecho a esa escala: habilitó la cobertura nacional de consultas por teléfono y videollamada a través del Medicare Benefits Schedule (MBS), su seguro público. Médicos generales primero y, poco después, todas las profesiones de salud afín (psicología, fisioterapia, fonoaudiología, etc.). La telemedicina dejó de ser un experimento de nicho y se convirtió, de un día para otro, en un servicio reembolsable para 27 millones de personas.
Seis años después, la pregunta ya no es si la telemedicina “funciona”, sino por qué se quedó. Los datos más recientes lo confirman.
Los números de la consolidación
Un estudio de la Universidad de Queensland publicado en 2026 en la revista Digital Health analizó todas las reclamaciones MBS de profesiones de salud afín entre enero de 2017 y diciembre de 2024. Sus hallazgos describen una adopción en tres actos:
- El despegue: en el segundo trimestre de 2020, con la habilitación de los códigos de telemedicina, los servicios totales crecieron un 8% (280.854 reclamaciones adicionales) y la telemedicina llegó a representar el 24,9% de todos los servicios.
- El asentamiento: lejos de evaporarse, la telemedicina se estabilizó en el 9,6% de los servicios hacia fines de 2024 — un nivel muy superior al de la era pre-pandémica, cuando prácticamente no existía.
- La preferencia por video: el 70,2% de las teleconsultas se hicieron por videoconferencia frente al 29,8% por teléfono, y la psicología concentró el 95,5% de las consultas por video: la salud mental es, con diferencia, la gran beneficiaria.
Lo que dicen los pacientes
La otra cara de la moneda la aporta un análisis de las Encuestas de Experiencia del Paciente de Australia (2022-2024), publicado en Supportive Care in Cancer: más del 90% de quienes usaron telemedicina tuvo una percepción positiva del servicio, tanto pacientes con cáncer (38% la usó) como sin cáncer (26%). El mismo estudio revela la asignatura pendiente: el uso fue menor entre personas con menos educación y sin seguro privado, lo que confirma que la telemedicina, bien implementada, acerca la atención; mal implementada, puede ampliar brechas.
Por qué no se fue (lecciones para tu clínica)
La experiencia australiana permite extraer conclusiones que aplican directamente a clínicas y consultorios latinoamericanos:
- El modelo de pago lo decide todo. La telemedicina despegó en Australia porque el seguro la pagaba igual que la consulta presencial. Sin un esquema de cobro claro, ningún programa de telemedicina sobrevive.
- La telemedicina no sustituye: complementa. El 9,6% estable no es un fracaso: es el punto de equilibrio en el que video y presencial conviven. Las consultas de control, salud mental y seguimiento crónico migran; la atención que requiere examen físico se queda.
- El video gana al teléfono. Cuando la infraestructura lo permite, los pacientes prefieren la videollamada; la diferencia importa para el vínculo clínico.
- Mide para mejorar. Los datos australianos existen porque el sistema registra cada reclamación. En tu clínica, registrar el porcentaje de teleconsultas, su uso por especialidad y la satisfacción del paciente es el primer paso para decidir con evidencia.
Conclusión
Australia demuestra que la telemedicina no fue una moda pandémica: fue una transformación permanente del sistema de salud, sostenida por financiamiento público, preferencia de pacientes y evidencia clínica. Para los médicos latinoamericanos, la conclusión es práctica: la telemedicina llegó para quedarse, y las clínicas que la integren como un canal más —con reglas claras, agenda dedicada y registro adecuado— estarán mejor preparadas para la atención del futuro.
Fuentes:
Brown RC et al. A comparison of telehealth and in-person allied health practitioner service claims through the Medicare Benefits Schedule in Australia. Digital Health, 2026.
Ng HS et al. Telehealth service use in people with cancer compared to people without cancer: analysis of Patient Experience Surveys in Australia. Supportive Care in Cancer, 2026.
AIHW: Telehealth (Australia’s Health)


