Publicado: 17 de agosto de 2026 — 11:00 AM (GMT-6) | Norteamérica
El suplemento más vendido del mundo
La vitamina D es, probablemente, el suplemento más popular del planeta: millones de personas la toman a diario convencidas de que protege los huesos, el corazón, el sistema inmune y hasta el ánimo. La pregunta que todo médico escucha en consulta ya no es “¿tomar o no tomar?”, sino “¿qué dosis tomo?”. Pero la ciencia de los últimos años ha puesto los pies en la tierra: la vitamina D es necesaria para los huesos, ciertamente, pero no es la panacea que el marketing de suplementos vende.
Lo que dicen los dos estudios más grandes
VITAL, Estados Unidos (NEJM, 2019): más de 25.000 adultos mayores de 50 años tomaron 2.000 UI diarias de vitamina D3 (o placebo) durante unos cinco años. Resultado: sin reducción significativa del cáncer invasivo ni de los eventos cardiovasculares mayores. Estudio VITAL (NEJM)
Metaanálisis del BMJ (mayo de 2026): investigadores canadienses analizaron 69 ensayos con 153.902 participantes para responder una pregunta que parecía cerrada: ¿los suplementos de calcio, vitamina D o su combinación previenen fracturas y caídas? La respuesta es un firme “no en la población general”: la vitamina D sola no tuvo ningún efecto sobre las fracturas (riesgo relativo 1,00), el calcio solo mostró un 0,91 sin relevancia clínica, y la combinación un 0,91 con beneficio clínico nulo según los umbrales del estudio. El 87% de los participantes vivía en comunidad y el 73% no tenía alto riesgo de fractura. Metaanálisis BMJ 2026
Los mitos que conviene desterrar en consulta
- Mito 1: “más vitamina D, mejor”. Falso. Aunque la toxicidad es rara, existe (hipercalcemia, cálculos renales). Suplementar a ciegas con dosis altas no tiene justificación.
- Mito 2: “previene gripes y resfriados”. La evidencia sobre infecciones respiratorias es débil y, en todo caso, el beneficio se concentra en personas con deficiencia severa documentada.
- Mito 3: “todos deberían medirse los niveles”. La guía de la Endocrine Society de 2024 fue explícita: no recomienda el tamizaje poblacional universal de 25-hidroxivitamina D. Medir tiene costo y puede generar sobretratamiento. Guía Endocrine Society 2024
Qué sí recomendar
- Sol con criterio: de 10 a 15 minutos de exposición en brazos y cara, dos o tres veces por semana, fuera de las horas de mayor radiación.
- Alimentos: pescados grasos (salmón, sardinas, atún), yema de huevo, hígado y lácteos fortificados.
- Suplementar solo con indicación: adultos mayores institucionalizados, osteoporosis o fractura previa, embarazo y lactancia, enfermedad celíaca o malabsorción, uso crónico de corticoides, obesidad (la vitamina D se acumula en el tejido graso) y enfermedad renal crónica avanzada.
- Dosis razonables: 600-800 UI diarias como mantenimiento en adultos; en deficiencia documentada, esquemas de corrección supervisados y luego dosis de mantenimiento. Más no es mejor.
Conclusión
La verdad sobre la vitamina D es más aburrida y más útil que el mito: es una vitamina necesaria, no un medicamento milagroso. Para el médico latinoamericano, la recomendación práctica se resume en tres acciones: medir con criterio, suplementar con indicación y explicar con calma al paciente que el frasco de suplemento no sustituye al sol, al plato de comida ni al tratamiento que realmente necesita.


