Investigadores de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, han resuelto un misterio que llevaba décadas sin respuesta: cómo las bacterias producen naturalmente múltiples versiones de potentes fármacos contra el cáncer. Este descubrimiento, publicado en Nature Communications, abre la puerta a una nueva generación de terapias oncológicas más efectivas y con menos efectos secundarios.
Durante años, los científicos sabían que ciertas bacterias tienen la capacidad de producir compuestos anticancerígenos, pero el mecanismo exacto detrás de esta habilidad permanecía oculto. Ahora, un equipo liderado por el Dr. Munro Passmore y el Prof. Greg Challis de la Universidad de Warwick ha descifrado este proceso, allanando el camino para diseñar fármacos oncológicos inspirados en la naturaleza pero optimizados para uso clínico.
El rompecabezas de los fármacos naturales
Las bacterias son maestras de la química: producen una asombrosa variedad de compuestos bioactivos, muchos de los cuales se han convertido en medicamentos esenciales. Entre ellos se encuentra la romidepsina (Istodax), un fármaco aprobado por la FDA para el tratamiento de linfomas de células T. Sin embargo, los científicos no lograban comprender cómo las bacterias lograban producir diferentes versiones de estos compuestos con tanta precisión.
El estudio reveló que las bacterias utilizan pequeños «dominios de acoplamiento» que actúan como conectores moleculares entre la maquinaria central de producción del fármaco y las enzimas encargadas de añadir diferentes componentes. Este diseño flexible permite a las bacterias crear una variedad de moléculas relacionadas sin perder la precisión necesaria para que los compuestos sigan siendo efectivos.
“Hemos identificado cómo las diferentes enzimas se comunican y cooperan para producir estas variantes de fármacos, algo que había eludido a los investigadores porque el sistema es tan elegante y económico”, explicó el Dr. Passmore.
De la naturaleza al laboratorio
El equipo de Warwick no se limitó a descifrar el mecanismo natural: logró reproducir sus principios en el laboratorio. Esto significa que ahora es posible diseñar vías sintéticas que generen nuevos candidatos a fármacos anticancerígenos con propiedades optimizadas para uso clínico.
El estudio se centra en una clase de medicamentos conocidos como inhibidores de HDAC (histona desacetilasa). Estos fármacos funcionan bloqueando las enzimas que regulan qué genes se activan o desactivan dentro de las células. Al inhibir estas enzimas, los fármacos pueden reactivar genes supresores de tumores que habían sido silenciados, frenando el crecimiento del cáncer.
“Esta investigación nos proporciona un modelo para hacer lo que la naturaleza hace, pero mejor y más rápido”, afirmó el Prof. Challis. “Nuestro objetivo inmediato es construir una biblioteca ampliada de candidatos para varios tipos de cáncer donde se necesitan nuevos tratamientos con urgencia”.
Una nueva era en el desarrollo de fármacos oncológicos
El descubrimiento tiene implicaciones de gran alcance para la medicina personalizada. Al comprender el «lenguaje molecular» que las bacterias usan para ensamblar estos compuestos, los científicos pueden ahora modificar la estructura de los fármacos existentes para mejorar su potencia, selectividad y perfil de efectos secundarios.
Tradicionalmente, el desarrollo de nuevos fármacos oncológicos es un proceso largo y costoso que puede llevar más de una década desde el descubrimiento hasta la aprobación. Este enfoque de «biosíntesis combinatoria» podría acelerar significativamente este proceso, permitiendo generar y probar múltiples variantes de un fármaco en paralelo.
La relevancia para América Latina es particularmente significativa: el acceso a terapias oncológicas avanzadas sigue siendo un desafío en la región. La posibilidad de desarrollar fármacos más efectivos, específicos y potencialmente más accesibles representa una esperanza concreta para millones de pacientes.
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Fuente: ScienceDaily / University of Warwick. “Scientists finally crack nature’s secret for building better cancer drugs”. Julio 2026. https://www.sciencedaily.com/releases/2026/07/260701205001.htm


