Publicado: 25 de agosto de 2026 — 12:00 PM (GMT-6) | Oceanía
El dato suena a exageración y no lo es: Australia y Nueva Zelanda tienen las tasas de melanoma más altas del mundo. Una combinación de población de piel clara y un índice de radiación ultravioleta extremo convirtió a ese país en un laboratorio natural de prevención del cáncer de piel. Allí, la detección temprana dejó de ser un concepto teórico y se transformó en una rutina que cualquier médico —y cualquier paciente— puede aplicar.
Por qué Australia mira tanto la piel
Se estima que alrededor de dos de cada tres australianos serán diagnosticados con alguna forma de cáncer de piel a lo largo de su vida. El melanoma, su variante más agresiva, es uno de los cánceres más frecuentes en el país. Sin embargo, la gran lección australiana es esta: detectado a tiempo, el melanoma tiene un pronóstico excelente; ignorado, puede ser letal.
La regla A-B-C-D-E, tu mejor herramienta
Los dermatólogos y los organismos de salud como el Cancer Council Australia difunden una regla sencilla que permite a cualquier persona —y a cualquier médico en la consulta— distinguir un lunar normal de una lesión sospechosa. Revisa si un lunar o mancha tiene alguna de estas características:
- A — Asimetría: una mitad del lunar no coincide con la otra.
- B — Bordes: bordes irregulares, dentados o poco definidos.
- C — Color: tonos desiguales, mezcla de marrón, negro, rojo o blanco.
- D — Diámetro: mayor de 6 milímetros, aunque los melanomas también pueden ser más pequeños.
- E — Evolución: un lunar que cambia de tamaño, forma o color, o que sangra o pica.
El autoexamen en cinco pasos
La recomendación australiana no exige tecnología costosa: basta con un espejo de cuerpo completo, buena luz y unos minutos. El orden sugerido:
- Revisa el rostro, el cuello, las orejas y el cuero cabelludo.
- Examina los brazos, incluyendo las palmas, entre los dedos y las axilas.
- Mira el torso, el pecho y la espalda con ayuda de un segundo espejo.
- Revisa las piernas, los muslos, las pantorrillas y los pies, incluida la planta y entre los dedos.
- Repite el proceso de forma periódica y registra cualquier lunar nuevo o cambiante.
La prevención también es protección solar
La detección temprana es la mitad de la historia; la otra es reducir la exposición. Las campañas australianas que acuñaron la frase “slip, slop, slap” (camisa, protector solar, sombrero) lograron cambiar el comportamiento de toda una población. Protector solar de amplio espectro, ropa que cubra la piel, sombrero de ala ancha y evitar la exposición en las horas de mayor radiación siguen siendo las medidas de prevención más efectivas.
Qué hacer si detectas un signo de alerta
Ante cualquier lunar con características A-B-C-D-E, el siguiente paso no es la angustia, sino la consulta oportuna con un especialista. En muchos casos las lesiones resultan benignas, pero solo una evaluación profesional con dermatoscopia puede confirmarlo. En medicina, “a tiempo” suele marcar toda la diferencia.
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