El 80% de las muertes maternas en EE.UU. son prevenibles

Mujer embarazada sosteniendo su abdomen, atención prenatal y prevención de muertes maternas

Publicado: 13 de agosto de 2026 — 08:18 AM (GMT-6) | Norteamérica

Una cifra que debería cambiar protocolos

Hay números que resumen un problema en una sola línea. En Estados Unidos, más del 80% de las muertes relacionadas con el embarazo son prevenibles. La conclusión no es de un estudio aislado: es el hallazgo de los comités de revisión de mortalidad materna (MMRC) que el CDC coordina en todo el país, y aparece como mensaje central de su campaña de prevención. En otras palabras: la mayoría de esas muertes no tendrían que ocurrir.

Se define como muerte relacionada con el embarazo a la que ocurre durante la gestación o hasta un año después de su término, por una complicación, una cadena de eventos iniciada por el embarazo o el agravamiento de una condición previa. Cada año se registran cientos de estos casos en EE.UU., y los comités que los revisan encuentran, una y otra vez, los mismos puntos de falla: demoras en la atención, señales de alarma ignoradas y seguimiento posparto insuficiente.

Cuándo ocurren y por qué

El dato que más sorprende a los clínicos: las muertes no se concentran en el parto. Una proporción importante ocurre después del nacimiento, incluso meses después, cuando la paciente ya no está bajo vigilancia médica. Las causas principales identificadas por los comités incluyen afecciones de salud mental (incluidas las relacionadas con el consumo de sustancias y el suicidio), hemorragias y enfermedades cardiovasculares. Muchas de estas pacientes tenían hipertensión o diabetes previas mal controladas, o desarrollaron complicaciones que no fueron detectadas a tiempo.

Los factores sociales pesan tanto como los clínicos: ingresos, acceso a atención de calidad y continuidad del cuidado. Las mujeres de grupos minoritarios presentan tasas notablemente más altas, una brecha que también se observa en América Latina.

El contexto mundial: 260.000 muertes al año

La situación estadounidense es el espejo de un problema global. La OMS estima que en 2023 murieron unas 260.000 mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto: más de 700 cada día, una cada dos minutos. Más del 90% ocurrió en países de ingresos bajos y medios. La razón de mortalidad materna es de 346 por 100.000 nacidos vivos en los países de ingresos bajos, frente a 10 en los de ingresos altos. Y el riesgo de por vida lo dice todo: 1 de cada 66 mujeres en los países más pobres, frente a 1 de cada 7.933 en los más ricos.

Qué puede hacer un médico en América Latina

La buena noticia: las intervenciones que reducen estas muertes son de bajo costo y aplicables en cualquier consultorio.

  • Control prenatal temprano y sistemático: detectar y tratar hipertensión, diabetes y anemia desde el primer trimestre.
  • Seguimiento posparto real: agenda una consulta a las 1-2 semanas y otra a los 40 días. Muchas muertes ocurren después del alta.
  • Tamizaje de salud mental: aplica la escala de Edimburgo en el embarazo y el posparto; la depresión y la ideación suicida son causas crecientes.
  • Enseña las señales de alarma: que la paciente sepa cuándo volver puede salvarle la vida.
  • Protocolos de hemorragia: define por escrito el manejo de la hemorragia posparto en tu clínica y capacita al equipo completo.
  • Revisa tus propias muertes: los comités de revisión —el modelo estadounidense— convierten cada caso en una lección. Un comité local, aunque sea pequeño, es la mejor inversión preventiva.

Señales de alarma para compartir con tus pacientes

  • Dolor de cabeza intenso o visión borrosa que no mejora.
  • Sangrado vaginal abundante o con coágulos grandes.
  • Dolor o presión en el pecho, dificultad para respirar.
  • Hinchazón repentina de cara, manos o piernas.
  • Fiebre o dolor al orinar.
  • Tristeza profunda, ansiedad o pensamientos de hacerse daño.

La mortalidad materna prevenible no es un problema de otro país: es un recordatorio de que la atención que salva vidas es la que no abandona a la paciente después del parto.

Fuentes

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