En África, menos de 1 de cada 10 hipertensos controla su presión

Estetoscopio sobre una mesa de consultorio para el control de la presión arterial

Publicado: 6 de agosto de 2026 — 12:00 PM (GMT-6) | África

Hay cifras que resumen una crisis sanitaria en una sola línea: en varios países de África Subsahariana, menos de 1 de cada 10 adultos con hipertensión tiene su presión arterial controlada, y en muchos de ellos el tratamiento no llega al 25% de las mujeres ni al 20% de los hombres que la padecen. Peor aún: a diferencia del resto del mundo, que ha mejorado sus tasas de control desde 1990, la región apenas se ha movido. Lo documenta el análisis más grande jamás realizado sobre hipertensión, publicado en The Lancet por la colaboración NCD Risk Factor (NCD-RisC), con datos de 1.201 estudios poblacionales y 104 millones de participantes.

La epidemia que no hace ruido

La hipertensión no duele, no avisa y mata: es el principal factor de riesgo modificable de enfermedad cardiovascular y de muerte prematura en el mundo. Según la OMS, en 2024 había 1.400 millones de adultos de 30 a 79 años con hipertensión —el 33% de ese grupo de edad—, y dos tercios de ellos viven en países de ingresos bajos y medios. A escala global, 600 millones de personas (44%) no saben que son hipertensas, y solo 320 millones (23%) tienen la presión bajo control.

Los números de África

  • Diagnóstico: la región africana concentra algunas de las prevalencias más altas del mundo y, a la vez, las tasas de detección más bajas: la hipertensión suele descubrirse cuando ya provocó un infarto o un accidente cerebrovascular.
  • Tratamiento: en varios países de África Subsahariana, la cobertura de tratamiento es inferior al 25% en mujeres y al 20% en hombres (Lancet, 2021).
  • Control: menos del 10% de los hipertensos tiene la presión controlada, tanto en mujeres como en hombres, una de las cifras más bajas del planeta.
  • Tendencia: el estudio NCD-RisC encontró “poco cambio” desde 1990 en la mayoría de los países de África Subsahariana, mientras que naciones de ingresos medios como Costa Rica, Brasil, Chile o Sudáfrica lograron mejoras sustanciales.

Por qué la región se queda atrás

Una revisión publicada en 2025 en Circulation Research por investigadores de Senegal, Gambia, Nigeria, Kenia y el Reino Unido describe barreras a lo largo de toda la cadena de atención: a nivel individual (falta de conciencia, costo de medicamentos y transporte), del personal de salud (poco equipamiento, presión asistencial) y del sistema (desabastecimiento de fármacos, ausencia de registros clínicos). Hay además un problema de evidencia: la investigación mecanística en poblaciones africanas nativas es escasa, y muchas guías de tratamiento se basan en datos de la diáspora africana, principalmente afroamericanos, que podrían no reflejar la respuesta real al tratamiento en África.

Tres lecciones para América Latina

La hipertensión no es un problema exclusivo de África: a escala global solo el 23% de los hipertensos tiene la presión controlada, y América Latina no es la excepción en el reto del diagnóstico temprano. Las lecciones van en tres direcciones:

  • Medir siempre: la única forma de diagnosticar es el tensiómetro. Medir la presión en toda consulta, aunque el paciente venga por otra razón, es la intervención más barata y efectiva que existe.
  • Protocolos escalonados: los esquemas de tratamiento simples y estandarizados, con medicamentos esenciales asequibles, logran control donde los esquemas complejos fracasan.
  • Tecnología: una revisión sistemática publicada en BMJ Open (2022) reunió evidencia de que las intervenciones tecnológicas —telemedicina, recordatorios por mensaje de texto, registros electrónicos— pueden mejorar la prevención, detección y control de la hipertensión incluso en entornos de bajos recursos. La misma lógica aplica a las clínicas latinoamericanas.

Fuentes

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