Fiebre de Lassa en Nigeria: 1.115 casos y una letalidad del 23,6%

Personal de salud con equipo de protección individual durante la atención de un paciente con fiebre hemorrágica

Nigeria confirmó 1.115 casos de fiebre de Lassa y 263 muertes en los primeros nueve meses de 2026, con una letalidad del 23,6% que subió frente al 18,5% de 2025.

El dato viene del informe de la semana epidemiológica 38 del Centro de Control de Enfermedades de Nigeria (NCDC) y rompe una idea cómoda: que la fiebre de Lassa en Nigeria es una enfermedad estacional que cede sola. Este año no bajó la incidencia y tampoco bajó la mortalidad. Lo que subió fue otra cosa, y no es la agresividad del virus. Este análisis ordena las cifras oficiales y explica qué debería hacer una clínica que nunca va a ver un caso.

Qué muestran los datos de 2026

Entre enero y el 20 de septiembre de 2026, Nigeria registró 1.115 casos confirmados de fiebre de Lassa y 263 muertes, con una letalidad del 23,6%. En el mismo tramo de 2025 había confirmado 906 casos y 168 muertes, con una letalidad del 18,5%. No es que hayan aparecido más pacientes de golpe: el sistema buscó más. Los casos sospechosos notificados subieron de 7.792 a 8.218 en las mismas 38 semanas.

La geografía del brote también se ensanchó. Los casos confirmados aparecieron en 119 distritos de 24 estados del país. Cinco de ellos concentran el 87% de las infecciones confirmadas: Ondo (393 casos), Bauchi (260), Taraba (133), Edo (122) y Benue (61). La última semana del informe sumó 11 casos nuevos y cuatro muertes, una cifra menor a los 17 casos de la semana anterior, pero que no cambia el acumulado.

Por qué la letalidad subió y no bajó

La pregunta correcta no es por qué hay más casos, sino por qué una proporción mayor de ellos termina en muerte. Cuando la letalidad sube mientras la incidencia se estabiliza, la explicación habitual es operativa: más pacientes llegan tarde o se pierden antes de completar el tratamiento.

La fiebre de Lassa se trata con antiviral y sostén hidroelectrolítico, y el pronóstico depende de la precocidad. Un paciente que consulta en la primera semana tiene un cuadro muy distinto al que llega en la segunda, con sangrado, edema o compromiso neurológico. En una enfermedad donde el tratamiento existe pero el diagnóstico llega tarde, la letalidad mide la demora, no la agresividad del virus.

Cómo se transmite la fiebre de Lassa

El reservorio es un roedor del género Mastomys, muy presente en viviendas rurales y periurbanas de África occidental. El virus llega a las personas por contacto con alimentos o utensilios contaminados por la orina o las heces del roedor, y también de persona a persona por contacto con fluidos corporales.

Esa segunda vía es la que convierte un caso doméstico en un brote hospitalario. Cuando un paciente con fiebre no identificada ingresa sin aislamiento ni precauciones de contacto, el personal de salud se expone justo cuando la carga viral es más alta. La Organización Mundial de la Salud clasifica la fiebre de Lassa entre las enfermedades prioritarias para investigación por su potencial epidémico y porque no existe una vacuna autorizada.

Qué puede hacer una clínica que nunca verá un caso

Este brote ocurre a miles de kilómetros, pero el problema que lo sostiene es universal: el registro tardío. Cualquier consulta del mundo atiende pacientes con fiebre que no quedan fichados con su fecha de inicio, su procedencia y su evolución. En Lassa eso cuesta vidas; en otras enfermedades cuesta diagnósticos y tiempo perdido.

La lección práctica es la misma que deja cualquier brote de fiebre hemorrágica: cuando el equipo puede responder en minutos quién llegó hoy con fiebre, desde dónde viajó y a quién hay que vigilar, el brote se contiene. Esa capacidad no vive en la memoria del personal, vive en un expediente que se consulta.

La objeción: «es una enfermedad de África occidental»

La fiebre de Lassa es endémica en Nigeria, Sierra Leona, Liberia y Guinea, y eso no ha cambiado. Pero la preparación no consiste en montar una sala de aislamiento para un virus lejano, sino en tener el registro en orden para cualquier fiebre sin diagnóstico. Nadie sabe de antemano qué paciente va a evolucionar mal; lo que sí se sabe es que el que consulta y queda bien fichado tiene más posibilidades de ser detectado a tiempo.

El siguiente paso

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Fuentes

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