Fiebre de Oropouche: cómo distinguirla del dengue en la consulta

Jejen del género Culicoides, el principal vector de la fiebre de Oropouche

Brasil notificó 11.888 casos de fiebre de Oropouche en 2025, y la mayoría de los médicos de la región todavía no ha visto un caso propio.

La cifra viene de la última actualización epidemiológica de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre la fiebre de Oropouche, una arbovirosis que se disparó en las Américas desde finales de 2023 y que hoy circula en once países. El problema es de consulta: sus síntomas se parecen a los del dengue, con el que comparte temporada y territorio, y sin un criterio claro de sospecha el caso se archiva como «dengue probable». Esta guía ordena cómo se transmite, cuántos casos hay y qué conviene registrar.

Qué es y cómo se transmite

La fiebre de Oropouche la causa un virus ARN descrito por primera vez en 1955 en Trinidad, cerca del río Oropouche. A diferencia del dengue, su vector principal no es un mosquito: es un jején, Culicoides paraensis, que cría en materia orgánica en descomposición, restos de vegetación y suelos húmedos, y que pica sobre todo al amanecer y al atardecer.

Esa diferencia tiene consecuencias prácticas. Las campañas contra el dengue buscan criaderos de Aedes en agua limpia; el jején se multiplica en otro tipo de residuo. Un paciente con fiebre alta y dolores musculares que vive cerca de cultivos o de vegetación en descomposición es un sospechoso que el protocolo de dengue no está buscando.

Cuántos casos hay en las Américas

Entre el 1 de enero y el 27 de julio de 2025, la OPS confirmó 12.786 casos en once países: siete con transmisión local y cuatro con casos importados. Brasil concentró 11.888, sobre todo en Espírito Santo (6.322) y Río de Janeiro (2.497); le siguieron Panamá (501), Perú (330), Cuba (28), Colombia (26), Venezuela (5) y Guyana (1). Los importados se reportaron en Uruguay (3), Chile (2), Canadá (1) y Estados Unidos (1).

No es un brote nuevo de una temporada: en 2024 la región ya había registrado 16.239 casos en once países y un territorio, con cuatro muertes. El patrón es una expansión geográfica sostenida hacia zonas periurbanas donde el virus no circulaba antes.

Cómo distinguirla del dengue en la consulta

El cuadro inicial es casi idéntico: fiebre alta, dolor de cabeza intenso y dolor muscular y articular. La diferencia no está en un síntoma único, sino en el curso. Hasta seis de cada diez pacientes con Oropouche recaen días después de mejorar, algo menos frecuente en el dengue. En casos raros puede haber meningitis o encefalitis, y en embarazadas el virus despierta una preocupación específica por riesgo fetal que la OPS sigue investigando.

Ante esa superposición, lo que decide no es la memoria del clínico sino el registro: la fecha de inicio de los síntomas, el lugar de residencia, el antecedente de viaje y la evolución día a día. Un caso que vuelve a consultar por una recaída sin que nadie haya anotado el primer episodio se pierde como dengue y no se estudia nunca como Oropouche.

La objeción: «es una enfermedad nueva»

No lo es. El virus se describió hace setenta años y su nombre viene de una localidad de Trinidad. Lo nuevo es su alcance: pasó de ser una enfermedad amazónica a expandirse por el Caribe y América Central, con casos importados en Norteamérica. Tratarla como algo inédito lleva a dos errores: no sospecharla y no saber qué hacer cuando aparece.

El siguiente paso

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Fuentes

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