La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España sumó cuatro casos autóctonos y una muerte en 2026: todos por picadura de garrapata.
La cifra la publica el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) en su vigilancia semanal de la temporada 2026, con datos cerrados al 30 de septiembre. Tres de los cuatro casos se concentraron en la provincia de Salamanca, con fechas de inicio entre el 11 de junio y el 7 de agosto, y uno más en Ciudad Real, el 22 de julio. El paciente de 84 años que falleció el 10 de julio había sido picado por una garrapata días antes. No existe vacuna ni antiviral específico, así que la diferencia entre un susto y una tragedia se juega en dos cosas que sí dependen de la clínica: reconocer el cuadro a tiempo y dejar registrado el antecedente de exposición.
Qué es la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo
Es una enfermedad viral causada por un nairovirus, transmitida por garrapatas duras del género Hyalomma. La Organización Mundial de la Salud la describió por primera vez en Crimea en 1944 y la identificó después en el Congo en 1969, de donde viene el nombre. Hoy se considera endémica en África, Asia, el sureste de Europa y Oriente Medio, y desde 2013 se comporta como una enfermedad emergente en el sur de Europa.
El cuadro empieza como una gripe que no llama la atención: fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza y malestar general. Hacia el tercer o cuarto día aparecen náuseas, dolor abdominal y, en los casos graves, sangrado por encías, nariz o tubo digestivo, con compromiso hepático y fallo multiorgánico. La letalidad descrita en la literatura llega hasta el 40%, pero ese número mezcla países con sistemas de salud muy distintos. En un hospital con capacidad de soporte, la enfermedad se parece mucho más a una infección grave cualquiera que a una sentencia.
Cómo se transmite: la garrapata del género Hyalomma
El vector son garrapatas del género Hyalomma, presentes en España y en franjas amplias del Mediterráneo. Se infectan al alimentarse de animales que portan el virus, sobre todo ganado, y lo transmiten a las personas a través de su picadura. La segunda vía de contagio es el contacto directo con sangre o fluidos de animales infectados, lo que explica por qué los casos se concentran en trabajadores agrícolas, ganaderos, veterinarios y personal de matadero.
También existe transmisión de persona a persona, y ahí está el riesgo que más importa a una clínica: el contacto sin protección con la sangre de un paciente en la fase aguda. La mayoría de los brotes hospitalarios descritos empiezan con un paciente no identificado al ingreso, no con un caso indexado correctamente aislado. En Salamanca, el protocolo de aislamiento se activó en cuanto se supo el antecedente de picadura.
Qué debe hacer un médico cuando sospecha
La sospecha se construye con tres preguntas que toman menos de un minuto: ¿trabaja con ganado o ha estado en zonas de pasto? ¿Le ha picado una garrapata o ha tenido contacto con animales enfermos? ¿Cuándo empezó la fiebre y cómo ha evolucionado? Un paciente con síndrome febril, trombocitopenia y elevación de transaminasas que además responde a esas preguntas debe entrar en el circuito de precauciones de contacto antes de que el resultado de laboratorio llegue.
El tratamiento es de soporte: reposición de líquidos, control del sangrado, manejo de la insuficiencia orgánica y, en algunos protocolos, ribavirina. Nada de eso compensa un diagnóstico tardío. Y el diagnóstico tardío casi siempre es un problema de información perdida: el antecedente de exposición estaba en la primera consulta y no quedó escrito en ningún lugar consultable.
La objeción: «esto solo pasa en el campo»
La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es una enfermedad rural, sí, pero los pacientes no llegan al hospital desde el campo: llegan a la consulta urbana, días después, con un cuadro febril inespecífico. La propia OMS recomienda que el personal sanitario pregunte sistemáticamente por exposición a garrapatas y animales en cualquier fiebre sin foco. No se trata de tratar a todos los pacientes como casos, sino de que la pregunta no dependa de que el médico se acuerde ese día.
Y hay un segundo malentendido: pensar que cuatro casos son una cifra irrelevante. En 2016, España registró los dos primeros casos autóctonos y uno de ellos fue un contagio entre profesionales sanitarios. Con poblaciones de Hyalomma establecidas y veranos cada vez más largos, la cifra pequeña de hoy es la serie que se investigará mañana. El registro ordenado es lo que permite verla venir.
El siguiente paso
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Fuentes
- ECDC — Seasonal surveillance of Crimean-Congo haemorrhagic fever in the EU/EEA (informe de temporada 2026 al 30 de septiembre).
- OMS Europa — Public health advice on Crimean-Congo haemorrhagic fever.
- OMS — Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (ficha descriptiva).


