La malaria en África mató a unas 610.000 personas en 2024, 12.000 más que el año anterior, y el 95% de esas muertes ocurrió en una sola región del mundo. El Informe Mundial sobre el Paludismo 2025 de la Organización Mundial de la Salud dejó cinco cifras que deberían leerse en cualquier consulta, no solo en los ministerios.
Hay un detalle que explica por qué estas cifras importan a una clínica y no solo a un programa nacional: la malaria casi nunca falla por falta de tratamiento. Falla en el seguimiento de un esquema corto que se abandona cuando la fiebre baja y el paciente se siente mejor.
Las 5 cifras del Informe Mundial 2025
- 282 millones de casos estimados en 2024: unos 9 millones más, un 3%, que en 2023.
- 610.000 muertes en 2024, frente a 598.000 en 2023.
- 95% de los casos (265 millones) y de las muertes (579.000) se registraron en la Región de África de la OMS.
- 75% de las muertes de esa región fueron en niños menores de cinco años.
- Tres países, Nigeria (31,9%), República Democrática del Congo (11,7%) y Níger (6,1%), concentraron más de la mitad de las muertes de la región.
Lo que la cifra global esconde
El aumento de 9 millones de casos en un año no se reparte de forma uniforme. La OMS señala que 11 países concentran alrededor de dos tercios de los casos y las muertes del mundo, y que en la Región de África tres de cada cuatro fallecimientos son de menores de cinco años. El problema se concentra en pocas geografías y en el grupo de edad que menos puede defenderse.
El informe también documenta el otro lado de la balanza. Desde 2000 se evitaron 2.300 millones de casos y 14 millones de muertes, y solo en 2024 las nuevas herramientas salvaron un millón de vidas. Cuarenta y siete países y un territorio ya están certificados por la OMS como libres de malaria.
El 75% de las muertes son niños menores de 5 años
Ese es el dato que más debería cambiar la organización de una clínica. En malaria pediátrica el esquema de tratamiento es corto y muy eficaz, pero el riesgo aparece cuando el niño mejora y la familia suspende las dosis restantes, o cuando nadie verifica el control de los días siguientes.
La OMS advierte además que crece la resistencia a los fármacos antipalúdicos y a los insecticidas, un problema que solo se contiene si cada caso queda registrado, tratado con el esquema completo y verificado. Un tratamiento incompleto no solo deja al paciente enfermo: selecciona parásitos resistentes.
La objeción: en mi país la malaria no es un problema
Probablemente sea cierto y no cambia nada de fondo. Lo que la malaria enseña es un patrón que se repite con tuberculosis, hipertensión, diabetes y cualquier tratamiento largo: el resultado depende de que el paciente complete el esquema y de que alguien lo verifique. En malaria, la evidencia es tan contundente que ya nadie discute que seguir al paciente hasta el alta es parte del tratamiento.
La pregunta útil para cualquier clínica es la misma: ¿puedo saber hoy, sin llamar a nadie, qué pacientes debían volver esta semana y no volvieron?
El siguiente paso
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