La resistencia a los antibióticos en Europa causa más de 35.000 muertes al año, y en 2024 dos de las tres bacterias vigiladas empeoraron.
Este análisis parte del último informe EARS-Net del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) y lo lleva al terreno de la gestión diaria de una clínica. La promesa es práctica: al terminar sabrás qué bacterias están fuera de control, por qué el problema se decide en la consulta y qué necesita tu equipo para no alimentarlo sin querer.
Qué dicen los datos
El informe anual EARS-Net, con datos de 2024 publicados en noviembre de 2025, mide la resistencia como la incidencia estimada de infecciones de la sangre por bacterias resistentes, por cada 100.000 habitantes. Con esa vara, el ECDC concluye que los niveles de resistencia «siguen siendo altos» en la UE y el Espacio Económico Europeo, y estima que cada año mueren allí más de 35.000 personas como consecuencia directa de infecciones resistentes.
El dato que ordena todo es una tendencia, no una cifra suelta: la resistencia no se mueve en un solo bloque. Algunas bacterias mejoran y otras van en la dirección contraria, y el progreso global hacia los objetivos europeos es pobre.
Las tres bacterias que marcan la tendencia
La primera es la Klebsiella pneumoniae resistente a los carbapenémicos. Su incidencia estimada en la UE fue de 3,51 por 100.000 habitantes en 2024, un 61% más alta que en 2019, y quedó por encima del objetivo de 2,07 fijado para 2030. El ECDC detectó una tendencia creciente estadísticamente significativa.
La segunda es la Escherichia coli resistente a las cefalosporinas de tercera generación: 11,03 por 100.000 habitantes, un 5,9% por encima de 2019 y más de un punto por encima del objetivo de 9,38. La tercera es el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA), el único que mejora: 4,48 por 100.000, un 20,4% por debajo de 2019 y ya ligeramente mejor que su objetivo de 4,79.
La distribución geográfica tampoco es homogénea. El ECDC reporta más resistencia en los países del sur, el centro y el este de Europa, y diferencias enormes entre países para una misma bacteria: en el caso de la Klebsiella resistente a carbapenémicos, el rango va de 0,02 a 20,31 por 100.000 habitantes.
Por qué el problema se decide en la consulta
La resistencia no nace en un laboratorio: se construye con cada prescripción innecesaria, con cada tratamiento que se corta antes de tiempo y con cada antibiótico de amplio espectro elegido por comodidad. La bacteria que sobrevive a ese uso se multiplica y transmite su resistencia.
Por eso el ECDC insiste en un enfoque «One Health», que conecta la salud humana, la animal y el ambiente. La recomendación del Consejo de la Unión Europea de 2023 pide a los Estados desarrollar planes nacionales contra la resistencia antimicrobiana y, sobre todo, asignarles recursos humanos y financieros. Sin eso, el plan es un documento.
Lo que sí funciona
Las intervenciones que mueven la aguja son concretas y se sostienen con datos: prescribir solo cuando hay indicación, usar el espectro más estrecho posible, respetar la duración del tratamiento, y medir lo que se prescribe. Un programa de uso prudente de antibióticos no funciona por decreto; funciona cuando la clínica puede ver qué se receta, a quién y si el paciente terminó el esquema.
Ese seguimiento es la parte que más se descuida. Sin un registro que conecte la receta con la dispensación y con el resultado, cada decisión se toma a ciegas y la resistencia avanza sin que nadie la mida.
La objeción: «yo receto lo que hace falta»
Es una respuesta razonable y, aun así, incompleta. La mayoría de los profesionales no receta de más por descuido, sino por presión de tiempo, por incertidumbre diagnóstica o porque no tiene a mano el historial de ese paciente. La resistencia se alimenta más de esas fricciones que de la mala intención.
La consecuencia para una clínica es clarísima: si no puede ver de un vistazo qué antibióticos se dispensaron la semana pasada y a quién, no tiene forma de saber si su propia práctica está empeorando el problema que el ECDC mide a escala europea.
El siguiente paso
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Fuentes
- ECDC — Antimicrobial resistance in the EU/EEA (EARS-Net) — Annual Epidemiological Report for 2024 (18 de noviembre de 2025).
- ECDC — Time to act and not react: how can the European Union turn the tide of antimicrobial resistance?
- Consejo de la Unión Europea — Recomendación del Consejo sobre la intensificación de las acciones de la UE para combatir la resistencia a los antimicrobianos (2023/C 220/01).

