Un fármaco experimental desarrollado en la Universidad de Míchigan (Estados Unidos) ha logrado revertir la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH) en estudios con animales al restaurar la barrera intestinal, abriendo la puerta a una nueva clase de tratamientos para una enfermedad que afecta al 7 % de la población mundial.
La enfermedad del hígado graso en su forma más grave, conocida como MASH (metabolic dysfunction-associated steatohepatitis), afecta a aproximadamente 560 millones de personas en todo el mundo y puede progresar a cirrosis, cáncer hepático e insuficiencia hepática. Hasta ahora, las opciones terapéuticas efectivas siguen siendo limitadas. Pero un innovador enfoque desarrollado por investigadores de la Universidad de Míchigan (Michigan Medicine) podría cambiar radicalmente este panorama.
DT-109: un enfoque novedoso que va más allá del hígado
El compuesto experimental, denominado DT-109, es un tripéptido basado en glicina que actúa sobre el eje intestino-hígado. Publicado en The Journal of Clinical Investigation, el estudio dirigido por el Dr. Eugene Chen, MD, Ph.D., profesor Frederick G. L. Huetwell de Medicina Cardiovascular en la Facultad de Medicina de la Universidad de Míchigan, demuestra que DT-109 revierte la MASH al interrumpir un proceso biológico dañino que conecta el intestino con el hígado.
“Vemos evidencia clara de que DT-109 protege la barrera epitelial intestinal, reduciendo la entrada sistémica de productos microbianos dañinos que se cree contribuyen al desarrollo y progresión de la MASH”, explicó el Dr. Chen. “Este compuesto muestra beneficios en el sistema gastrointestinal y tiene un gran potencial como tratamiento para la MASH”.
El papel clave de las bacterias intestinales
Investigaciones anteriores del laboratorio del Dr. Chen ya habían demostrado que DT-109 podía mejorar la MASH en animales. El nuevo estudio explica el mecanismo detrás de estos beneficios. El equipo identificó un factor contribuyente principal: el crecimiento excesivo de la bacteria Clostridium perfringens, que genera amoníaco dentro del intestino.
Los altos niveles de amoníaco dañan el revestimiento del tracto digestivo, debilitando la barrera intestinal. Una vez que esa barrera protectora se ve comprometida, los productos microbianos dañinos pueden ingresar al torrente sanguíneo, llegar al hígado y desencadenar respuestas inflamatorias inmunitarias, incluida la activación excesiva de células T CD8+.
En una serie de experimentos, los investigadores descubrieron que DT-109 interrumpía esta cadena de eventos al reducir los niveles de Clostridium perfringens y la producción de amoníaco en los intestinos. Como resultado, la barrera intestinal se fortalecía, limitando el movimiento de sustancias dañinas desde el intestino hacia el cuerpo. En primates no humanos —cuya biología hepática y microbiota intestinal se asemeja más a la de los humanos—, DT-109 redujo la inflamación hepática y mejoró significativamente la gravedad de la MASH.
Potencial más allá del hígado graso
Los investigadores creen que DT-109 podría tener aplicaciones que van más allá del tratamiento de la enfermedad del hígado graso. Estudios previos han demostrado que el compuesto puede reducir la formación de placas de aterosclerosis y prevenir la calcificación vascular en primates no humanos, lo que sugiere que también podría convertirse en un tratamiento para enfermedades cardiovasculares.
Además, dado que la ruptura de la barrera intestinal también se ha relacionado con varios trastornos digestivos, el equipo cree que DT-109 podría explorarse eventualmente como tratamiento para enfermedades como la enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Las próximas investigaciones se centrarán en las pruebas adicionales necesarias para llevar DT-109 a ensayos clínicos y evaluar su seguridad y eficacia en humanos.
Cómo Salutexa facilita el seguimiento de pacientes con enfermedades hepáticas y metabólicas
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Fuente: ScienceDaily — “Experimental drug reverses severe fatty liver disease by repairing the gut”. Michigan Medicine – University of Michigan, publicado en The Journal of Clinical Investigation, julio 2026.


